Cuervo osado

El destino es muy misterioso.

Incluso una vida diaria pacifica puede acabarse en un instante.

World of chronicles

Escrito por PERCEIVED-TRUTH 12-03-2018 en world of chronicles. Comentarios (0)

World of chronicles

Capítulo 2

El bosque.

El tiempo pasaba y los chicos seguían caminando por el gran bosque.

Oye, ¿hasta cuándo seguiremos caminando por este sitio? -dijo Noel a Everaldo.

… Es gracioso pero no sé cómo regresar a grado, -respondió Everaldo riéndose, -Noel mira atrás de ti no Alicia la persona que se encuentra ahí a lo lejos.

¿Qué dices no hay nadie? -dijo Noel- tal vez esté preocupado por ella.

Everaldo se quedó quieto viendo a la chica, después de un tiempo corrió al lugar donde estaba la chica.

Espera a donde te diriges terminaras Perdiéndote este sitió es muy grande, -grito Noel.

Tras llegar Everaldo al lugar de la chica dándose cuenta de que no era real se trataba de una ilusión. De repente reinaba el silencio, comenzaba a hacer frío así que los chicos pensaron en regresar a su hogar atravesaron un arbusto, cerrando los ojos y empujando los tallos rasposos. Terminaron tropezando con algo, unas alas. Los chicos sintieron una gran sensación de temor.

Cuando la gran bestia alada abrió los ojos los tomo con sus garras para después volar por los aires, Noel estaba casi seguro de que, si se quedaba inmóvil podría llegar a morir, se preguntó si estaba en algún tipo de pesadilla. Realizó un movimiento con sus manos para crear un hechizo y quemar al ave para así ser libres. Los chicos comenzaron a caer a unos 50 metros de altura, pero la bestia alada

Se acercaba enfadada en dirección a los chicos.

Un adolescente alto alto y delgado  ataca a la bestia creando una especie de lanza hecha de energía desde un árbol del bosque parecía de la misma edad de Everaldo. Llevaba una camisa color marrón con cuello. El chico se trataba de otro mago, que al ver a Everaldo y Noel hace que los árboles se junten asemejándose a una red.

-¡Hola! Gritó Everaldo.

El chico le echó un vistazo y alzo la mano a modo de saludo, pero no respondió.

Everaldo se acercó, fingiendo tanta despreocupación como siempre, no quería dar la impresión de alguien que no tenía idea de lo que están haciendo allí, sin embargo el ave aparece mal herida ante los tres chicos tras lo que el chico le dice a Noel que lo ayudé a destruir al ave ya que había notado que él también era un mago. Al deshacerse de la ave está se transforma en un cristal a lo que el chico desconocido dice que esa cosa era Feze la bestia elemental del viento.

-¿Eso era una de las 17 bestias de la leyenda? -preguntó Everaldo.

El joven miró muy serio a Everaldo. Sacudió la cabeza mientras exhalaba.

-si -respondió-. El dominio de Feze es el bosque de las ilusiones.

— ¿En qué parte vives? —Preguntó Everaldo—.

¿En Haoyan?  —Nuca loa había visto por este lugar —respondió el joven—. Vamos, tienes que acompañarme a casa, parece que está demasiado lejos de su hogares. Everaldo y el joven se adentraron en el extenso bosque. No se dignaron a mirar atrás para ver si Noel lo seguía. Al principio éste no lo hizo, pero un repentino temor a quedarse solo lo impulsó a moverse, y trotó para alcanzar a Everaldo. El bosque era enorme, y tardaron en cruzarlo lo que le pareció una eternidad,

 — ¿Cómo se llaman?

—preguntó el chico, con un tono que hizo que Noel estuviera seguro de que no tenía el menor interés en la respuesta. 

—Noel y mi amigo se llama Everaldo. 

—Encantador. ¿Y son de…? 

—El país de grado. 

— ¿Edad?

 —Everaldo y yo tenemos Diecisiete años. 

—Yo me llamo Céfiro. No me digas nada más, no quiero saberlo. No quiero encariñarme contigo. Everaldo debía trotar para mantenerse a la altura del Céfiro. Había algo raro en la cara de Céfiro. A pesar de su extraño aspecto, Céfiro desprendía un aire de tranquilo auto control que hacía que Evelardo desease vehementemente ser su amigo, quizás incluso ser como él. Resultaba obvio que era una de esas personas que se sienten como en casa no importa dónde estén, optimista por naturaleza allí donde Everaldo se veía obligado a bracear constante, agotadora, humillantemente para conseguir un sorbo de aire.

— ¿Qué es este lugar? —Preguntó Everaldo— ¿Vives aquí? — ¿Es Haoyan?

 Céfiro respondió, despreocupadamente—.Sí, supongo que sí…si puedes llamarlo vivir. 


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Escrito por PERCEIVED-TRUTH 11-03-2018 en world of chronicles. Comentarios (1)

World of chronicles

Capítulo 1

El país entre las paredes.

Hola. Aquí otra vez olvide a donde me dirigía y un mapa. 

Creo que esta es la segunda, no la tercera vez que me pierdo en este lugar. Como podrás notar, soy muy despreocupado. No se me da bien recordar horarios y cosas importantes. No te enfades conmigo.

Eso es parte de mi carácter, ¿Sabes? No pensaba que fueras tan atento. Oh lo siento no debí haber dicho eso, aunque haya sido exactamente lo que pensaba. Como veras suelo decir las cosas que pienso sin tener en cuenta las consecuencias. Sí, eso también es parte de mi carácter.

Oh, ya veo quieres saber mi nombre, mi nombre es Everardo. Como quieres oír una historia. ¿Qué clase de historia te gustaría oír?

Ya veo, acerca de mi vida ¿No? Ese tema es muy amplio... 

La vida es larga y llena de sufrimientos. Para poder superarlos sin arrepentimientos, necesitas a un amigo irreemplazable. 

Pero si escoges al equivocado... Eso, no te llevaría a nada. 

Bueno, ahora.

...En ese caso, ¿Por qué no me dejas contarte algo con lo que estoy muy familiarizado? La historia de este individuo con sus respectivos amigos.

Tal vez parezca extraño, pero convivir con personas como esas es uno de mis pasatiempos.

Puedes utilizarlos como referencia para hacer feliz tu propia vida.

Muy bien, entonces comenzaré.

He aquí el mismo viejo y nada interesante país de Grado, ¿qué es más agradable de ver que unas paredes alrededor del país? 

Se encontraba el chico pensando en lo alto de las paredes, con un aspecto de enfado, hubiera preferido no haber despertado.

-ves aquí se encuentra Everardo, oye hablemos llega a ser molesto que Alicia y yo te estemos buscándote todos los días, ¿porque vienes cada día a este lugar? -Dijo Noel con una expresión seria en su rostro.

-Solo mira, ¿que habrá más allá de Grado? Podría haber más personas e incluso otro tipo de seres ahí afuera -le comento Everaldo, mientras caminada en dirección a su hermana Alicia.

-Aunque salgamos, seremos atacados por las bestias de las historias, por eso para estar seguros un grupo de magos le pusieron un hechizo de protección sobre el muro -suspiro Noel-. Ya no somos infantes, comienza a pensar en las consecuencias de salir al exterior.   

-Oye de nuevo me vas a sermonear con eso, no eres ni padre, solo es que, no quiero vivir con miedo y conformarme -contesto Everaldo con una sonrisa en su rostro.

—Dale otro minuto a mi hermano —sugirió Alicia. 

— ¿Quién pierde su tiempo de libre de esa manera? —Preguntó Noel—

-oye tengo una idea podríamos salir de grado un corto periodo de tiempo, nadie lo notara. Como no podremos salir por la puerta lo haremos desde aquí y como tú eres un mago, podrías hacer que nuestra caída no sea dolorosa, -Exclamo Everaldo.

-solo te apoyare esta vez solo para que comiences a actuar conforme a tu edad, -contesto Noel.

10 horas después, Noel y Everaldo salieron en dirección al muro, al estar arriba del frío y sólido muro, como si fuera su último punto de contacto con la realidad. Noel permanecía de pie junto con Everaldo, sin saber qué hacer con las manos. No se miraban entre sí. Estaba convencido de que si no se movía, nadie podría involucrarlo en aquella situación, así que intentaba respirar lentamente y mantenerse inmóvil. Miraba al frente, negándose a enfocar lo que estaba sucediendo a su alrededor. Sabía que si miraba a Everaldo, sólo vería su propia tortura mental reflejada en un infinito laberinto de pánico que no llevaba a ninguna parte. Se preguntó cuándo sería adecuado marcharse. 

Noel hizo que Everaldo y el bajaran lentamente. El aire frío resultó agradable, real. Era lo que Everaldo necesitaba: más realidad y menos de aquello, fuera lo que fuese. 

-Bueno ya estamos fuera que tal si caminamos un poco ahora ¿qué opinas? -dijo Everaldo.

—Bien… —dijo Noel. Aspiró profundamente por la nariz y expiró contuerza por la boca. 

Caminaron lentamente hasta llegar a una especie de bosque. Seguía sintiéndose confundido y no tenía ganas de hablar con su amigo. 

—Oye… —dijo Everaldo—. Probablemente no debiste escucharme si no querías hacer esto. 

—Losé —reconoció Noel. 

—Todavía puedes regresar, ¿sabes? Quiero decir, ¿y si descubren que hemos salido? ¿Cómo van a descubrirlo?  -dijo Everaldo

—No lo sé. Respondió Noel irritado. 

Mientras a lo lejos se puede ver una silueta entre los árboles.