Cuervo osado

El destino es muy misterioso.

Incluso una vida diaria pacifica puede acabarse en un instante.

WORLD OF CHRONICLES

Escrito por PERCEIVED-TRUTH 03-05-2018 en world of chronicles. Comentarios (0)

WORLD OF CHRONICLES

CAPITULO 4

Unión

Al día siguiente Céfiro miró al exterior a  través de la ventana del comedor donde se veria con Everaldo y Noel. Céfiro estaba impasible esperando la decisión de los chicos decisión. Le preocupaba el hecho de que si estaría solo en la caza de las bestias elementales, aunque no lo demostraba.   Y entonces al ver que iban llegando los chicos, de repente, sintió que su pecho se liberaba de un enorme peso, como si durante su vida hubiera dejado de ser invisible.

-¡Dios, ¿por qué diablos se tardaron tanto que estaba pensando? –dijo Céfiro.

-¡Claro aceptaremos a ir contigo a buscar a las bestias elementares!- dijo Everaldo.- Era todo lo que siempre había deseado, el sueño que anhelaba desde hacía años, y  Ahora lo tengo frente a mí.

—Vale —dijo Céfiro sin alterarse—. De acuerdo, pero antes les digo: habrá ocasiones donde acamparemos ya que la distancia entre algunos países es largo,  ahora que tal si empezamos según el hechizo que puse a este mapa la bestia del trueno Cinnad está cerca del país de Lomny ,Ahora que tal si empezamos es hora de inicial con la caza de bestias.

Los tres chicos se fueron en camino al país de Lomny  con bolsas llenas de comida y ropa.

Mientras más caminaban se podía ver a lo lejos una gran tormenta, a lo que Céfiro dijo que se podría tratar de Cinnad. Lo único que Everaldo echaba de menos era a su hermana, no podía quitarse de la cabeza el hecho de que no regreso con ella ni mucho menos le dijo a donde se dirigía, luego de eso recuerda como tras haber una escases de comida en el país de grado, su padre junto con otros adultos salieron en búsqueda de comida, y luego de eso recibir el anuncio que su padre había muerto tras la búsqueda.

-Porque estará tan callado Sólo dios sabrá qué estará pensando – pensó Noel.

Everaldo se relajó un poco. Sólo un poco. Dejo de caminar y comenzó a  preocuparse por cualquier cosa que pudiera caerle encima desde el cielo y, por primera vez, pensó seriamente en que quizá jamás volvería a ver a su hermana Pero, al menos, ahora sentía curiosidad por lo que le pudiera deparar el futuro. Incluso a veces, se echaba a  reír sin motivo.

Ya comenzaba a anochecer, y Céfiro dijo –lancemos unos cuantos hechizos de camuflaje para impedir que puedan vernos.

— ¿Céfiro cual crees que sea la razón por las que  existan personas que no pueden hacer magia? –pregunto Everaldo.

-Porque es muy difícil, y no son lo bastante  inteligentes, además porque  es muy difícil, y les falta la dureza, la moral necesaria para dominar las increíbles  energías mágicas de una forma tranquila y  responsable, –Respondió Céfiro.

—Oye, no quisiera meterme  en lo que no me importa —dijo por fin Noel—, pero supongo que habrás sin tomar en cuenta que puedes llegar a herir con tus palabras.

-Muy amable por preguntar. Eso mantiene mi mente limpia.

Tras unos cuantos gritos y discusiones, Noel y Céfiro se acercaron a un rio hasta caer en el. Estaban demasiado cansados para nadar de vuelta a la orilla,  así que se dejaron arrastrar por la corriente.

Noel supuso que Céfiro habría sido criado entre los malandrines más peligrosos.

—Mis padres me consideran un inútil —explicó Céfiro—. Tengo dos hermanos mayores, buenos tipos, musculosos, y  sienten lástima de mí. Mi padre murió tratando de derrotar a Feze el solo consiguió derrotar la bestia Aicen pero termino estando poseído por esa bestia, por tocar los cristales en los que se transforman las bestias cuando son derrotadas, así que tuve que hacerme cargo de el para que no llegar a dañar a mi familia, busco cazar a todas las bestias solo para demostrar que no soy un inútil, incluso mi madre cree que sigo aprendiendo a criar animales en el lugar en que descansamos el día anterior, Por eso no iré a casa hasta que las bestias elementares terminen estando derrotadas. Seguro que también te doy lástima a ti  —comentó despreocupadamente. 

-Pues no deberías, ¿sabes? Aquí me siento muy feliz, aunque no lo parezca mi vida se volvió mas interesante cuando conocí a Everaldo el me apoya en llo que puede y gracias a el  he tenido muchas experiencias. Hay gente que necesita a personas a su alrededor para convertirse en aquello que quiere ser ya cada persona tiene distintas historias y también gracias a ellas podemos obtener conocimientos que no tendríamos por si solos, no tiene nada  de malo, no me malinterpretes, pero existen otros caminos. –dijo Noel

Al terminar de hablar aparecen demasiados seres entre el agua que salvan a Céfiro y Noel de ser ahogados y fueron llevados a tierra.

-Que bueno que termino la charla. Dijo Everaldo

-estabas escuchando todo en vez de ayudarnos. –Dijo Noel con una emoción de enfado

-Sí, -respondió Everaldo asi que soy tu amigo más preciado verdad.

-estas cosas no son animales comunes estos seres también son bestias mágicas pero estas no son feroces como las bestias elementares, -dijo céfiro con asombro.

-Las encontré tratando de hallar una forma de sacarlos del rio, -dijo Everaldo –al inicio me asuste al verlas pero se pueden comunicar, contaron que también están en contra de las bestias elementales ya que suelen ser manipulados para obtener su poder, parece ser que estos seres no son crueles como nos lo enseñaron me pregunto si realmente asi serán todas las bestias.

De repente todo quedó en absoluto  silencio. Céfiro se dio cuenta que quedaba poco para llegar a Lomny.

Con precaución a los truenos que eran provocados por Cinnad,se dirigieron a lomny.

-Esta noche, por favor, tratemos de conseguir empleo, no tenemos nada de dinero y buscar un lugar donde descansar no será fácil.


Word of chronicles

Escrito por PERCEIVED-TRUTH 02-05-2018 en world of chronicles. Comentarios (0)

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Capítulo 3

Céfiro

Llegaron por fin al hogar de Céfiro en el cual se podía ver un prado, Céfiro entro a su hogar y después de un tiempo salió a hablar con los chicos.

—Seguro que los recibirán enseguida —anunció Céfiro—.  Mi consejo es que se sienten… —Señaló a un desgastado banco, Intenten dar la impresión de que son de este lugar. Y si le dicen a alguien donde me han visto, los mandaré a la parte más horrible del Infierno. Nunca  he estado en el bosque de las ilusiones.

Céfiro desapareció, Everaldo y Noel se sentaron obedientemente  en el banco, contemplando su alrededor.

«Esto  es imposible», pensó Noel. Pero aquellas palabras  no cuadraban  con el mundo que lo rodeaba. Tenía la impresión de estar sufriendo un sueño poco  agradable. «Si esto es un sueño  —pensó—, es jodidamente maravilloso».

—Buenas tardes —saludó una mujer alta de piel pálida—. Tú ustedes deben de ser Everaldo y Noel.

—Sí, señora.  —Everaldo nunca había hablado con una mujer que no fuera su hermana. —Bienvenido a la casa vanitas —prosiguió  la mujer—. Supongo que han oído hablar de nosotros…

—La verdad es que no —reconoció  Noel.

—Bien, les ofrecemos la oportunidad de descansar si es que viven lejos de aquí, ya que está apunto de anochecer. ¿Aceptan? Dijo la mujer

—Bueno, de acuerdo —aceptó Everaldo, sin querer parecer demasiado  ansioso—. 

Sí. —Espléndido. —Dijo la mujer—. Los llevaré hasta sus habitaciones. Disculpen, mi nombre es Luka. Creo que su habitación es la última a la derecha.

El interior de la casa era silencioso y fresco. Tras llegar a la habitación Everaldo y Noel, Everaldo no pudo recordar mucho de lo ocurrido ese día,  excepto del ataque de Feze. Noel estaba agotado  y débil, y sentía un hueco en el estómago. Ni siquiera tenía hambre, sólo estaba desesperado por poder dormir,  y resultaba embarazoso que a Everaldo no pareciera importarle lo ocurrido.

A la mañana siguiente Everaldo tardó un largo minuto en recordar el día  anterior. Noel estaba frente a él, tratando de que despertara. Tenían que admitir que era un sitio muy satisfactorio, sin signos aparentes de peligro. Era hora de  levantarse y regresar a grado. Una nota dejada en la puerta les informó que podían desayunar cuando  estuvieran dispuestos.

Céfiro llegó un minuto después, vistiendo ropa de hilo carmesí. Sin mostrar ningún signo de emoción por la razón por la que estaban él  y Noel en el bosque de las ilusiones el día anterior. 

Les dijo que ya había desayunado, pero que podían hacerlo mientras hablaban.

Respondió Everaldo —Bien.  —Lo primero es nos perdimos. Pero, probablemente, eso ya lo has deducido. Noel no respondió. Permaneció inmóvil en la silla y se concentró en Everaldo. Ya que, era la explicación  más sencilla para lo que había pasado. El país de grado le había desilusionado  demasiadas veces, y  demasiados años había estado deseando que ocurriera algo como esto, una prueba de lo había en realidad  fuera de grado.

Céfiro comenzó a hablar. —Basándonos en sus acciones de ayer, he decidido ofrecerles la oportunidad de conocer otros lugares. Prueben la comida, está muy buena. La granja local cría muy bien a los animales.

-no me pueden servir otro alimento, veras soy vegetariano, para mi toda la clase de vida es preciada incluso la de un insecto, -dijo Everaldo.

 — ¿Quieres que te ayudemos en algo verdad? –dijo Noel

—Sí. Quiero que me ayuden a derrotar a las bestias elementales. Si les gusta, pueden incluso pueden quedarse con la mayor parte de las recompensas.

—Pero, no puedo… —Noel no sabía cómo expresar exactamente lo ridículo de  aquella idea en una sola frase—. Lo  siento, esto es un poco confuso. ¿Así que tendría que regresar a grado?

—No, Noel. No tendrías que  regresar, tienes alguna idea de lo que podríamos hacer, si derrotamos a todas las bestias podríamos hacer que todo el mundo fuera libre y no tendrían la necesidad de estar viviendo con temores. Ahora ya solo quedan dieciséis  bestias. Bueno es cierto que dije que toda vida es preciada pero las bestias se trasforman en cristales al ser derrotadas así que no sería asesinarlas —dijo Everaldo—.   Esto es… — pronunció la frase  cuidadosamente. —Durante  años el mundo por fin podrá salir al exterior sin temer a ser atacado. 

—«No puedo creer que esté  teniendo esta  conversación», pensó Noel.

Noel alejó el plato del que había estado comiendo  y cruzó los brazos.

— ¿Cómo se supone que las encontremos?

—Oh, tengo un hechizo para eso, el hechizo de detector de energías, así fue como encontré a feze. — Céfiro contesto. —  supongo que Everardo no es poseedor de magia, ya en el encuentro con feze solo Noel fue el que hizo algo.

-Estas en lo cierto, el único con habilidad con la magia es mi amigo Noel-, respondio Everaldo- pero eso no significa que este en desventaja con ustedes.

-Si aceptan a lo que les dije los veo mañana en este mismo lugar- dijo Céfiro.

World of chronicles

Escrito por PERCEIVED-TRUTH 12-03-2018 en world of chronicles. Comentarios (0)

World of chronicles

Capítulo 2

El bosque.

El tiempo pasaba y los chicos seguían caminando por el gran bosque.

Oye, ¿hasta cuándo seguiremos caminando por este sitio? -dijo Noel a Everaldo.

… Es gracioso pero no sé cómo regresar a grado, -respondió Everaldo riéndose, -Noel mira atrás de ti no Alicia la persona que se encuentra ahí a lo lejos.

¿Qué dices no hay nadie? -dijo Noel- tal vez esté preocupado por ella.

Everaldo se quedó quieto viendo a la chica, después de un tiempo corrió al lugar donde estaba la chica.

Espera a donde te diriges terminaras Perdiéndote este sitió es muy grande, -grito Noel.

Tras llegar Everaldo al lugar de la chica dándose cuenta de que no era real se trataba de una ilusión. De repente reinaba el silencio, comenzaba a hacer frío así que los chicos pensaron en regresar a su hogar atravesaron un arbusto, cerrando los ojos y empujando los tallos rasposos. Terminaron tropezando con algo, unas alas. Los chicos sintieron una gran sensación de temor.

Cuando la gran bestia alada abrió los ojos los tomo con sus garras para después volar por los aires, Noel estaba casi seguro de que, si se quedaba inmóvil podría llegar a morir, se preguntó si estaba en algún tipo de pesadilla. Realizó un movimiento con sus manos para crear un hechizo y quemar al ave para así ser libres. Los chicos comenzaron a caer a unos 50 metros de altura, pero la bestia alada

Se acercaba enfadada en dirección a los chicos.

Un adolescente alto alto y delgado  ataca a la bestia creando una especie de lanza hecha de energía desde un árbol del bosque parecía de la misma edad de Everaldo. Llevaba una camisa color marrón con cuello. El chico se trataba de otro mago, que al ver a Everaldo y Noel hace que los árboles se junten asemejándose a una red.

-¡Hola! Gritó Everaldo.

El chico le echó un vistazo y alzo la mano a modo de saludo, pero no respondió.

Everaldo se acercó, fingiendo tanta despreocupación como siempre, no quería dar la impresión de alguien que no tenía idea de lo que están haciendo allí, sin embargo el ave aparece mal herida ante los tres chicos tras lo que el chico le dice a Noel que lo ayudé a destruir al ave ya que había notado que él también era un mago. Al deshacerse de la ave está se transforma en un cristal a lo que el chico desconocido dice que esa cosa era Feze la bestia elemental del viento.

-¿Eso era una de las 17 bestias de la leyenda? -preguntó Everaldo.

El joven miró muy serio a Everaldo. Sacudió la cabeza mientras exhalaba.

-si -respondió-. El dominio de Feze es el bosque de las ilusiones.

— ¿En qué parte vives? —Preguntó Everaldo—.

¿En Haoyan?  —Nuca loa había visto por este lugar —respondió el joven—. Vamos, tienes que acompañarme a casa, parece que está demasiado lejos de su hogares. Everaldo y el joven se adentraron en el extenso bosque. No se dignaron a mirar atrás para ver si Noel lo seguía. Al principio éste no lo hizo, pero un repentino temor a quedarse solo lo impulsó a moverse, y trotó para alcanzar a Everaldo. El bosque era enorme, y tardaron en cruzarlo lo que le pareció una eternidad,

 — ¿Cómo se llaman?

—preguntó el chico, con un tono que hizo que Noel estuviera seguro de que no tenía el menor interés en la respuesta. 

—Noel y mi amigo se llama Everaldo. 

—Encantador. ¿Y son de…? 

—El país de grado. 

— ¿Edad?

 —Everaldo y yo tenemos Diecisiete años. 

—Yo me llamo Céfiro. No me digas nada más, no quiero saberlo. No quiero encariñarme contigo. Everaldo debía trotar para mantenerse a la altura del Céfiro. Había algo raro en la cara de Céfiro. A pesar de su extraño aspecto, Céfiro desprendía un aire de tranquilo auto control que hacía que Evelardo desease vehementemente ser su amigo, quizás incluso ser como él. Resultaba obvio que era una de esas personas que se sienten como en casa no importa dónde estén, optimista por naturaleza allí donde Everaldo se veía obligado a bracear constante, agotadora, humillantemente para conseguir un sorbo de aire.

— ¿Qué es este lugar? —Preguntó Everaldo— ¿Vives aquí? — ¿Es Haoyan?

 Céfiro respondió, despreocupadamente—.Sí, supongo que sí…si puedes llamarlo vivir. 


World of chronicles

Escrito por PERCEIVED-TRUTH 11-03-2018 en world of chronicles. Comentarios (1)

World of chronicles

Capítulo 1

El país entre las paredes.

Hola. Aquí otra vez olvide a donde me dirigía y un mapa. 

Creo que esta es la segunda, no la tercera vez que me pierdo en este lugar. Como podrás notar, soy muy despreocupado. No se me da bien recordar horarios y cosas importantes. No te enfades conmigo.

Eso es parte de mi carácter, ¿Sabes? No pensaba que fueras tan atento. Oh lo siento no debí haber dicho eso, aunque haya sido exactamente lo que pensaba. Como veras suelo decir las cosas que pienso sin tener en cuenta las consecuencias. Sí, eso también es parte de mi carácter.

Oh, ya veo quieres saber mi nombre, mi nombre es Everardo. Como quieres oír una historia. ¿Qué clase de historia te gustaría oír?

Ya veo, acerca de mi vida ¿No? Ese tema es muy amplio... 

La vida es larga y llena de sufrimientos. Para poder superarlos sin arrepentimientos, necesitas a un amigo irreemplazable. 

Pero si escoges al equivocado... Eso, no te llevaría a nada. 

Bueno, ahora.

...En ese caso, ¿Por qué no me dejas contarte algo con lo que estoy muy familiarizado? La historia de este individuo con sus respectivos amigos.

Tal vez parezca extraño, pero convivir con personas como esas es uno de mis pasatiempos.

Puedes utilizarlos como referencia para hacer feliz tu propia vida.

Muy bien, entonces comenzaré.

He aquí el mismo viejo y nada interesante país de Grado, ¿qué es más agradable de ver que unas paredes alrededor del país? 

Se encontraba el chico pensando en lo alto de las paredes, con un aspecto de enfado, hubiera preferido no haber despertado.

-ves aquí se encuentra Everardo, oye hablemos llega a ser molesto que Alicia y yo te estemos buscándote todos los días, ¿porque vienes cada día a este lugar? -Dijo Noel con una expresión seria en su rostro.

-Solo mira, ¿que habrá más allá de Grado? Podría haber más personas e incluso otro tipo de seres ahí afuera -le comento Everaldo, mientras caminada en dirección a su hermana Alicia.

-Aunque salgamos, seremos atacados por las bestias de las historias, por eso para estar seguros un grupo de magos le pusieron un hechizo de protección sobre el muro -suspiro Noel-. Ya no somos infantes, comienza a pensar en las consecuencias de salir al exterior.   

-Oye de nuevo me vas a sermonear con eso, no eres ni padre, solo es que, no quiero vivir con miedo y conformarme -contesto Everaldo con una sonrisa en su rostro.

—Dale otro minuto a mi hermano —sugirió Alicia. 

— ¿Quién pierde su tiempo de libre de esa manera? —Preguntó Noel—

-oye tengo una idea podríamos salir de grado un corto periodo de tiempo, nadie lo notara. Como no podremos salir por la puerta lo haremos desde aquí y como tú eres un mago, podrías hacer que nuestra caída no sea dolorosa, -Exclamo Everaldo.

-solo te apoyare esta vez solo para que comiences a actuar conforme a tu edad, -contesto Noel.

10 horas después, Noel y Everaldo salieron en dirección al muro, al estar arriba del frío y sólido muro, como si fuera su último punto de contacto con la realidad. Noel permanecía de pie junto con Everaldo, sin saber qué hacer con las manos. No se miraban entre sí. Estaba convencido de que si no se movía, nadie podría involucrarlo en aquella situación, así que intentaba respirar lentamente y mantenerse inmóvil. Miraba al frente, negándose a enfocar lo que estaba sucediendo a su alrededor. Sabía que si miraba a Everaldo, sólo vería su propia tortura mental reflejada en un infinito laberinto de pánico que no llevaba a ninguna parte. Se preguntó cuándo sería adecuado marcharse. 

Noel hizo que Everaldo y el bajaran lentamente. El aire frío resultó agradable, real. Era lo que Everaldo necesitaba: más realidad y menos de aquello, fuera lo que fuese. 

-Bueno ya estamos fuera que tal si caminamos un poco ahora ¿qué opinas? -dijo Everaldo.

—Bien… —dijo Noel. Aspiró profundamente por la nariz y expiró contuerza por la boca. 

Caminaron lentamente hasta llegar a una especie de bosque. Seguía sintiéndose confundido y no tenía ganas de hablar con su amigo. 

—Oye… —dijo Everaldo—. Probablemente no debiste escucharme si no querías hacer esto. 

—Losé —reconoció Noel. 

—Todavía puedes regresar, ¿sabes? Quiero decir, ¿y si descubren que hemos salido? ¿Cómo van a descubrirlo?  -dijo Everaldo

—No lo sé. Respondió Noel irritado. 

Mientras a lo lejos se puede ver una silueta entre los árboles.